Es extraño tener que permanecer escondido en el dormitorio, o algunos tener que usar gotas para sus ojos para poder pasar desapercibido el estado de relajación, armonia y paz que te entrega un pito. Recuerdo la primera vez que fumé y me volé, fue una sensación extraña porque no sabia si estaba volao o no… despues te das cuenta que si. Esa sensación de sonrisa eterna en el rostro hace que cada día queramos consumirla, con una cierta precaucion obiamente, ya que actualmente nos han robado la sonrisa, y la carcajada. Esos ladrones de sonrisa se pasean en la Alameda sin ser juzgados van a sus trabajos sins er funados, esos ladrones, los banqueros, o los politicos, son los que tienen la sonrisa de todos, y la encierran en leyes como la ley 20.000 para prohibir esa felicidad y encerrarla en un papelillo.
Ellos le tienen miedo, porque al consumirla se nos vienen ideas, ideas que para ellos son de destrucción,y para nosotros del proximo resplandor de la libertad. 
Ojala llegue luego el día en que los ladrones de sonrisas sean juzgados, para que el mundo al fin sea feliz, donde el papelillo ya no estara escondido en un tajo de la mochila, o en la billetera al lado de los condones vencidos.

Es extraño tener que permanecer escondido en el dormitorio, o algunos tener que usar gotas para sus ojos para poder pasar desapercibido el estado de relajación, armonia y paz que te entrega un pito. Recuerdo la primera vez que fumé y me volé, fue una sensación extraña porque no sabia si estaba volao o no… despues te das cuenta que si. Esa sensación de sonrisa eterna en el rostro hace que cada día queramos consumirla, con una cierta precaucion obiamente, ya que actualmente nos han robado la sonrisa, y la carcajada. Esos ladrones de sonrisa se pasean en la Alameda sin ser juzgados van a sus trabajos sins er funados, esos ladrones, los banqueros, o los politicos, son los que tienen la sonrisa de todos, y la encierran en leyes como la ley 20.000 para prohibir esa felicidad y encerrarla en un papelillo.

Ellos le tienen miedo, porque al consumirla se nos vienen ideas, ideas que para ellos son de destrucción,y para nosotros del proximo resplandor de la libertad. 

Ojala llegue luego el día en que los ladrones de sonrisas sean juzgados, para que el mundo al fin sea feliz, donde el papelillo ya no estara escondido en un tajo de la mochila, o en la billetera al lado de los condones vencidos.

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